Preámbulo:

Desde hace algún tiempo he notado como nosotros, y me incluyo porque soy parte de esta sociedad, hemos ido adaptando tradiciones que no son parte de nuestra cultura, y nuestras tradiciones han ido quedando en el olvido de nuestro pueblo, y es lamentable que en un pueblo noble y creyente en Dios y en la Santísima Virgen María en la advocación del Rosario de Chiquinquirá (la Chinita, como se le llama con mucho amor) deje que tradiciones de países poco creyentes en Dios suplanten nuestras tradiciones ricas en valores cristianos, espirituales y humanos.

Reflexión:

Y es que el día de hoy, en muchos países nórdicos se celebra lo que se llama el día de brujas, que no es mas que las vísperas de todos los santos. Y me pregunto lo siguiente, ¿cómo un día lleno de fiesta, un día de gala (después del nacimiento del Mesías y de la resurrección de nuestro salvador), un día donde recordamos a todas aquellas personas que hicieron el bien por la humanidad siguiendo una vida en Cristo, se opaque con un día lleno de tinieblas?

Y es que todos los años, el 1ro. de Noviembre se celebra en nuestra Iglesia Cristiana Católica el Día de todos los Santos, y es un día para recordar y conmemorar a todas aquellas personas que han pasado por este mundo y llevaron una vida en Cristo, con Cristo y por Cristo.

Y es que la palabra Halloween realmente es All Hallows’ Eve, que significa Víspera de todos los Santos, pero esta fiesta no celebra realmente una vida de santidad sino de oscuridad, como nos lo dice su traducción, es una noche de brujas, donde le da paso a una maldad haciendo fiestas de disfraces de monstruos, vampiros, brujas, se hacen hogueras, se visitan casas embrujadas, se hacen bromas y lecturas a historias de miedo, se en películas de terror, entre otras cosas.

Por tal motivo, vivamos en Dios, no celebremos “fiestas” que son contrarias a nuestras creencias como Cristianos, y es que el Apóstol San Juan nos describe perfectamente a Dios al comienzo de su primera carta:

Dios es luz, y en él no hay tinieblas. Si decimos que estamos en comunión con él y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la verdad. Pero si caminamos en la luz, como el mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado… (1Jn 1, 5 – 7)

Y es que por algo, como lo decía anteriormente, celebramos el 1ro. de Noviembre el día de todos los Santos, porque el mismo Apóstol Juan nos dice:

Aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en Él. El que dice que permanece en Él, debe proceder como Él… (1Jn 2, 5 – 6)

Porque todos ellos han vivido y han hecho todo cuanto Él les han enseñado a través de su Palabra.

Así que, todos estamos llamados a la santidad, a vivir según el plan de vida que Cristo nos enseñó y nos dejó como legado en su Palabra por medio de los Apóstoles, y Simón Pedro (nuestro primer Papa) nos lo dice:

Por lo tanto, manténganse con el espíritu alerta, vivan sobriamente y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando se manifieste Jesucristo. Como hijos obedientes, no procedan de acuerdo con los malos deseos que tenían antes, mientras vivían en la ignorancia. Así como aquel que los llamó es santo, también ustedes sean santos en toda su conducta, de acuerdo con lo que está escrito: Sean santos, porque yo soy santo. Y ya que ustedes llaman Padre a aquel que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo. Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto… (1P 1, 13 – 19)

No hagamos celebraciones de aquello que no proviene de Dios, porque hemos sido rescatados de las tinieblas y hemos sido llevados a la Luz por medio de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. No adoptemos costumbres que no nos lleven a la verdadera Luz que es Dios, porque nuestras almas han sido purificadas obedeciendo a la Verdad para que nos amemos los unos a los otros con un corazón puro, por medio del Amor verdadero que proviene de Dios (cf 1P 1, 22 – 23)

Despedida:

Por eso mis hermanos, no nos dejemos llevar por costumbres que no son de nosotros. Nuestro pueblo es rica en cultura (como la gaita, la contradanza, la veneración a la Chinita), nuestro folclor es muy rico y lleno de vida en Dios, de fe y de esperanza.

Aprovechemos así, las enseñanza que nos ha dado la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que nos ha vestido en una nueva vida en Cristo, que nos ha salvado por su Sangre Preciosa. Dejémonos llevar por la Palabra de Dios verdadera, y así futuras generaciones nos recuerden como un santo que dio la vida por el Evangelio, llevando la Palabra de Dios a los demás pueblos. No desperdiciemos el tesoro incontable que nos han dejado todas aquellas personas que se han entregado a vivir en carne propia el proyecto salvífico de Cristo, redentor nuestro.

Que Dios los colme de su sabiduría para que así sepan que hacer, para que sepan vivir según la voluntad de Él que todo lo da y todo lo puede. Que la Santísima Virgen los colme de bendiciones y les ayude a caminar en esta senda de amor, paz y fraternidad!

Un fuerte abrazo de paz, amor y esperanza en Cristo Jesús a todos ustedes!

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