Tomado del oracional “Mis oraciones diarias” de Lyliam Madriz de Chacón.

El Santo Rosario de la Divina Misericordia fue inspirado por Dios, desde el año 1931, a Santa María Faustina, quien al rezarlo obtenía grandes milagros, y Jesús le dijo: “La humanidad no encontrará paz, hasta que se vuelva con confianza a Mi divina Misericordia”.

Ella pasaba por la pasión de Nuestro Señor, como si hubiese asistido a ella. Esto inflamaba su corazón con un amor ardiente. Por eso he modificado un poco el rosario original, incluyendo palabras de Jesús y pequeñas reflexiones que nos ayudarán a meditar la pasión de Nuestro Señor.

Y concluyo cada misterio de este rosario con una de las jaculatorias del Rosario, para afirmar nuestra confianza en Dios, repetimos tres vece y pausadamente, Jesús yo confío en Ti.

En este rosario contemplaremos siempre los misterios dolorosos, recordando cuanto amor sintió Jesús, al aceptar cargar con nuestros pecados, para así al morir crucificado, sin mancha, ni falta, derramando su sangre y agua Santa, poder abrir las puertas del cielos a las almas santas y vivieran eternamente junto a Dios.

Palabras de Nuestro Señor a Sor Faustina:

“Yo prometo que el ama que venera ésta imagen que no perecerá… Protegeré durante toda su vida, cual madre a su hijo, a las almas que propagaren el culto a Mi Misericordia; a la hora de la muerte no seré para ellos Juez sino Salvador…”

“El primer domingo después de Pascua; ese domingo ha de ser la Fiesta de mi Misericordia. En ese día, las profundidades de mi Misericordia estarán abiertas para todos. El alma que se confiese y comulgue obtendrá completo perdón de sus pecados y del castigo merecido”

“Los dos rayos significan Sangre y Agua el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi Misericordia cuando mi corazón agonizado fue abierto por una lanza en la Cruz. Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí”.

“Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia”.

“A las tres de la tarde en punto, implora Mi Misericordia, especialmente por los pecadores; y, aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi Pasión, particularmente en Mi abandono al momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para todo el mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi Pasión.”

Si alguna vez deseas rezarlo por alguien especial, sustituye “Ten misericordia de nosotros y del mundo entero”, por “Ten misericordia de (nombre de la persona o familia).

Comenzamos

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo+. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Todos preferiblemente se reza de pie)

Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, y nació de Santa María Virgen. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderos, desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Señor, ven en mi auxilio,

Señor, date prisa en socorrernos

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

(En la primera bolita que esta sola, se distingue por el tamaño o color del rosario)

Jesús ora en el huerto de Getsemaní.

Señor, enséñanos a orar, a aceptar siempre tu santa voluntad y a perseverar en el bien hasta el final.

Padre Eterno, yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo

En expiación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

(En las 10 bolitas, debes rezar como sigue: aquí imaginate a Jesús orando en el huerto, sabiendo que Él era hombre, el terror que sentiría a saber que iba a comenzar la pasión tan dolorosa. Era tanto su sufrimiento, que brotaron gotas de sangre, como si fuera sudor)

“Llevo una tristeza de muerte”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Padre, si puedes aparta de mí este cáliz”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Velen y oren”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Padre, si puedes aparta de mí este cáliz”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Pero que no se haga lo que yo diga, sino lo que digas Tú”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“¿No han podido velar una hora conmigo?”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Velen y oren para no caer en la tentación”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Porque el Espíritu es fuerte, pero la carne débil”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?”. Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Imagina las gotas de sangre que brotaban, como si fuera sudor, en el cuerpo de Nuestro Señor)

Oh sangre y agua que brotaste del sagrado corazón de Jesús como fuente inagotable de misericordia para nosotros.

Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.

(En la segunda bolita que esta sola, se distingue por el tamaño o color del rosario)

Jesús es azotado.

Señor, perdónanos las ofensas que te hemos causado con nuestros pecados. Perdónanos Señor, y danos la gracia de no ofenderte nunca más.

Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu muy amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo

En expiación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

(En las 10 bolitas, debes rezar como sigue: aquí recuerda la flagelación tan terrible que sufrió nuestro Señor)

(Un latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Cuanto dolor en cada latigazo Señor, y todo lo soportabas, por ese amor tan inmenso que sientes por cada uno de nosotros, enséñanos amar y a perdonar como Tú.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Otro latigazo)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Imagina la sangre derramada por nuestro Señor al terminar la flagelación, su cuerpo agotado, ya sin fuerzas)

Oh sangre y agua que brotaste del sagrado corazón de Jesús como fuente inagotable de misericordia para nosotros.

Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.

(En la tercera bolita que esta sola, se distingue por el tamaño o color del rosario)

Jesús es coronado de espinas.

Señor, perdónanos las ofensas que te hemos causado con nuestros pecados de pensamiento, nuestra ira, nuestra soberbia. Perdónanos Señor, y danos la gracia de ser pacientes, bondadosos, mansos y humildes de corazón como lo fuiste Tú.

Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu muy amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo

En expiación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

(En las 10 bolitas, debes rezar como sigue: aquí recuerda la coronación de espinas tan dolorosa que sufrió nuestro Señor)

(Lo sientan)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Se burlan de Él)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Le colocan la corona)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Como no le entra, buscan un palo, y lo golpean)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Luego le colocan el palo como cetro)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Señor, cuanto nos has amado, para soportar tanta humillación, golpes, insultos, escupitajos y callabas. Todo lo soportabas también por obediencia a Tu Padre, Señor enséñanos a ser obedientes como lo fuiste Tú.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Mira a Jesús, en silencio, sin quejas)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Te escribieron un cartel, INRI)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(El rey de los judíos)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Sin fuerzas y en silencio, oraba)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Imagina la sangre derramada por nuestro Señor cuando le colocaron la corona de espinas)

Oh sangre y agua que brotaste del sagrado corazón de Jesús como fuente inagotable de misericordia para nosotros.

Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.

(En la cuarta bolita que esta sola, se distingue por el tamaño o color del rosario)

Jesús carga a la cruz a cuestas.

Perdónanos Señor por haber hecho tan pesada tu cruz con nuestros pecados. Te pedimos perdón y que nos des tu gracia, tus ayudas y tus fuerzas, para poder reparar con fervor y santidad todos los disgustos que te hemos causado con nuestros pecados y tibiezas.

Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu muy amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo

En expiación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

(En las 10 bolitas, debes rezar como sigue: aquí recuerda a Jesús cargando la cruz rumbo al calvario)

(Se cayó una primera vez)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Se cayó una segunda vez)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Se cayó una tercera vez)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Señor, tres veces caíste por el peso de tu cruz y tres veces te levantaste, enséñanos que en nuestras caídas debemos apoyarnos en Ti, levantarnos y continuar, Tú siempre estarás allí para ayudarnos.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Caminabas soportando tanta humillación)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Una mujer se compadeció y te limpió el rostro)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Continuabas caminando sin fuerzas)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Y lles dijiste a las mujeres consolándolas: “No lloren por mí, lloren por ustedes y por sus hijos”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Porque si esto le hacen al leño verde (que es todo amor), que harán con el leño seco”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Contemplaba el lugar donde iba a morir)

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Imagina la sangre derramada por nuestro Señor caminando y cayendo con la cruz, al igual que cuando le quitaban el manto, y sus heridas volvían a abrirse)

Oh sangre y agua que brotaste del sagrado corazón de Jesús como fuente inagotable de misericordia para nosotros.

Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.

(En la quinta bolita que esta sola, se distingue por el tamaño o color del rosario)

Jesús muere en la cruz.

Señor, no permitas morir en nuestros corazones a causa de nuestros pecados, al contrario, quebrántalos y llénalos de tu amor, de tu luz, de tu verdad, y permanece en nosotros siempre.

Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu muy amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo

En expiación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

(En las 10 bolitas, debes rezar como sigue: aquí recuerda la coronación de espinas tan dolorosa que sufrió nuestro Señor)

Recordamos la llaga de su mano derecha.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Recordamos la llaga de su mano izquierda.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Las llagas de sus pies.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Recordamos sus palabras “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Y perdonó al ladrón y le dijo “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Nos dejó a su Madre “Mujer, ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu Madre”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Aún tiene sed de salvarnos).

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“Todo está cumplido”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

“En tus manos entrego mi Espíritu”.

Por su dolorosa pasión,

Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Imagina la sangre y el agua derramada por nuestro Señor, al clavarle la lanza en el costado)

Oh sangre y agua que brotaste del sagrado corazón de Jesús como fuente inagotable de misericordia para nosotros.

Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.
Jesús, yo confío en ti.

(En las tres últimas bolitas del rosario se reza)

(Imagina ver a Jesús en la cruz)

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten piedad de nosotros y del mundo entero

(Mira a Jesús en los brazos de su Madre, después de bajarlo de la cruz)

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten piedad de nosotros y del mundo entero

(Contempla a Jesús con todo su esplendor y su gloria en el cielo, esperándonos)

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

Ten piedad de nosotros y del mundo entero

(Oración del Santo Padre Pío de Pietrelcina)

Alma de Cristo, santifícanos,
Cuerpo de Cristo, sálvanos,
Sangre de Cristo, embriáganos,
Agua del costado de Cristo, lávanos,
Pasión de Cristo, confórtanos,
Oh buen Jesús, óyenos,
Dentro de tus llagas, escóndenos,
Del maligno enemigo, defiéndenos.
No permítas que me aparte de ti,
y a la hora de la muerte, llámanos,
y mándanos ir a Ti, para que con tus Ángeles y Santos te alabemos.
Por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo+. Amén.

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