Preámbulo:

En horas de la mañana de ayer sucedió algo que realmente puede hacer que cualquier persona cambie o transforme de una manera muy brusca su manera de pensar. Es un hecho que, aunque ya se ha vivido en otras oportunidades, a mí particularmente me afectó muchísimo, bien sea por el hecho que soy un poco mas sensible a los acontecimientos de hoy en día, o bien sea porque quienes sufrieron mayormente fueron niños, o quizás sea porque ahora los veo desde otro punto de vista que antes no lo veía y ahora me está afectando.

Como dije en uno de mis post anteriores, desde Mayo o Junio de este año fui seleccionado como Voluntario para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se llevará a cabo en Río de Janeiro en Julio del próximo año, y recientemente nos hemos puesto en contacto algunas personas de otras partes de Latinoamérica, y dentro de esas personas, un verdadero hermano en Cristo, que si Dios quiere, entrará al Seminario el próximo año, un amigo que vive en Guatemala, donde ha ocurrido este hecho que me conmocionó, el se llama Marvin Ordoñez.

Reflexión:

Y es que Dios me ha puesto en un lugar donde realmente yo necesito de ellos, porque no podía ser que yo este tranquilo en mi casa y en mi trabajo y en partes del mundo, como en Guatemala en este caso, estuviesen pasando desastres naturales y yo sin hacer nada. Esa noticia del terremoto la recibí anoche, y en el acto, no se por que, comencé a pensar en esas personas que estaban sufriendo por esas perdidas, no solo materiales sino humanas. Y una persona del grupo de voluntarios dice que dentro de nosotros había una persona de Guatemala, y resultó ser que sí. Inmediatamente me puse en contacto con él para saber, primero si estaba bien, y segundo como iban las cosas. Me alegró saber que estaba bien, pero me entristeció mucho el hecho que muchos niños hayan perdido sus vidas en este lamentable hecho.

Y es a partir de aquí donde nosotros, como personas nos ponemos a reflexionar al respecto, y nos preguntamos ¿qué podemos hacer para ayudarlos a ellos? La respuesta me vino inmediata, “Oremos por Guatemala”, dijo una amiga del grupo. Y automáticamente propuse hacer un rosario por esas victimas.

Definitivamente fue una experiencia impresionante, de como a través de cualquier medio de comunicación podemos crear cadenas de oración, podemos llevar palabras de aliento a otras personas, podemos dar (inclusive) un caluroso abrazo de fraternidad, hermandad, paz y amor.

Fue un momento en que, algunos voluntarios, de diferentes partes de Latinoamérica todos (Guatemala, México, Chile, Colombia, Venezuela, entre otros), vivimos un momento de oración tan intenso. Y realmente estuvo la presencia de Dios en medio de nosotros, y no es en vano lo que Él no dijo:

…También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos… (Mt 18, 19 – 20)

Y yo realmente creo que cuanto pidió cada uno de nosotros en ese momento especial de oración, ya nuestro Padre del Cielo nos escuchó y nos lo está concediendo.

Despedida:

Así que, hermanos voluntarios, no dejemos nunca la oración a Cristo, el siempre nos estará escuchando, siempre estará pendiente de sus hermanos aquí en la tierra, porque para eso Él vino, para salvarnos del pecado y de la muerte, y para que lleguemos al Padre Celestial así como salimos de Él.

Dios nos colme de bendiciones, sabiduría y fortaleza para seguir adelante, y que la Santísima Virgen María de Chiquinquirá nos cubra con su manto y nos enseñe el camino a su Hijo de Amor que es Cristo Nuestro Señor.

PD: Para quienes lo desean, aquí está el Rosario que rezamos anoche https://adlpaf.wordpress.com/2012/11/08/coronilla-a-la-divina-misericordia/

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