Preámbulo:

Este tema me ha llamado mucho la atención desde hace algún tiempo, y no se me había dado la oportunidad, porque he estado ocupado en otras cosas o escribiendo acerca de situaciones que me han pasado recientemente, y que a mi parecer han sido más importantes y relevantes que este tema. No quiero decir con esto que este no sea importante.

Reflexión:

Y es que hablar del templo de Dios es como si habláramos de nosotros mismos, porque principalmente nosotros somos ese templo de Dios, y es que el mismo Apóstol San Pablo nos dice:

Huyan de las relaciones sexuales prohibidas. Cualquier otro pecado que alguien cometa queda fuera de su cuerpo, pero el que tiene esas relaciones sexuales peca contra su propio cuerpo. ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que está en ustedes? Ya no se pertenecen a sí mismos… (Cor 6, 18 – 19)

Ya nuestro no es de nosotros, ni de nuestra pareja, ni de nuestros padres, ni de nuestros hijo, y San Pablo continúa…

Ustedes han sido comprados a un precio muy alto; procuren, pues, que sus cuerpos sirvan a la gloria de Dios… (Cor 6, 20)

Sí, hemos sido comprados por el precio mas caro que nos podamos imaginar, con sangre, y no cualquier sangre, sino la sangre del Santo de los santos, con la sangre del cordero de Dios que quita el pecado del mundo, con la sangre del Hombre sin mancha de pecado, con la sangre de un justo derramada en el patíbulo de la cruz. Y no fue en vano el mandamiento que nos deja Jesús…

… Amarás a tu prójimo como a ti mismo… (Mc 12, 31)

No es porque sea otra persona, sino porque en la otra persona también está el Espíritu Santo, porque en ese otro cuerpo está la presencia de Dios verdaderamente.

Por eso, debemos cuidar nuestro cuerpo, porque en nosotros no vivimos nosotros, sino que es Dios mismo que se hace presente en nosotros

Despedida:

Así que, vivamos acorde al Evangelio, vivamos de acuerdo al plan de vida que Dios nos presenta para nuestra salvación.

Dios y la Samtísima Virgen los colmen de bendiciones y sabiduría, los llene de amor y paz, y les aumente la fe y les de fortalezas para seguir adelante

Un fuerte abrazo de paz y amor en Cristo Jesús

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