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Dulce mi espera,
dulce mi alegría,
es nuestro Señor quien se avecina.

Dispuesto estoy
para entregarte cuanto soy,
esperando aquí
a que tu llegues a mí.

Toca mi corazón
que con amor te lo entregó,
mi ser interior
a tu vida mi Señor.

Ven pronto Señor,
mi alma te necesita
para entregar su pureza
a quien es de los amores el Amor.

Tu sabiduría sólo necesita
mi ser de Ti,
y así poder sentir
dentro de si tu Santidad.

Ofrecido mi corazón está
a quien de una Virgencita nacerá
y entre animales vestirá
al Rey de la humanidad.

Porque se hizo hombre
para mi vida salvar,
quiso en un pesebre
por mi siempre estar,
para así en este mundo habitar
y a este mundo Amar.

Mis brazos así siempre estar
abiertos para ti en este lugar,
tu vida por siempre amar
y seguirte por siempre jamás.

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