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Preámbulo:

Es ocasión propicia para escribir acerca del nacimiento de Jesús, de Aquel que fue capaz, inclusive, de cambiar la historia, de aquella persona que rompió todos los esquemas de su tiempo y que hoy en día lo sigue haciendo, de (más allá de ser Dios) la persona que mayor enseñanza nos ha dejado, incluso en el momento de su muerte.

Reflexión:

Y es que desde el inicio de los tiempo, en la Sagrada Escritura, se habla de Él como el Rey de toda la humanidad, desde Adán y Eva hasta el Apocalipsis del Apóstol San Juan, pasando por el padre de la fe, Abraham, siguiendo con Moisés con el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley (o los mandamientos como mejor se le conoce), continuando con los reyes de Israel (Saúl, David, Salomón, etc) y finalizando con los profetas quienes proclamaron su venida inminente y de quien nacería:

… Miren: la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel… (Is 4, 14)

E inclusive, hasta donde nacería:

… Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti sacaré el que ha de ser el jefe de Israel: su origen es antiguo, de tiempo inmemorial… (Mi 5, 1)

Y, aunque muchas personas no lo quieran aceptar, Cristo nació de una Virgen, concibió por obra y gracia del Espíritu Santo, sin la intervención de un hombre:

… El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María… (Lc 1, 26 – 27)

La Virgen estaba prometida, no casada, tampoco era la amante porque de lo contrario no sería virgen. Fijémonos también en algo, “de la familia de David”, tal como lo profetizó Miqueas, “de tiempo inmemorial”, es decir, que el inicio de la familia de Jesús es desde hace mucho tiempo atrás, desde mucho antes que deportaran a Israel a Babilonia.

Entonces, el evangelista Lucas prosigue narrando:

… No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la casa de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin… (Lc 1, 30 – 33)

Y el evangelista Mateo lo describe de una manera mas sencilla, y muy directa, para que no queden dudas:

… Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado y recibió a María como esposa. Y sin haber mantenido relaciones dio a luz un hijo, al cual llamó Jesús… (Mt 1, 24 – 25)

Ya desde antes de su nacimiento, Jesucristo marcó un hito en la historia del mundo. Ya desde el seno de su madre, la Virgen María, Él dividió la historial en dos partes, una antes de Él y otra a partir o después de Él, o como lo llamamos normalmente, Antes de Cristo y Después de Cristo. Ya desde antes Él tiene su historia, se sabía que nacería de algún descendiente del rey David, ya se sabía que nacería en Belén de Judá, que es la misma ciudad donde nació el rey David, se sabía también que sería el Hijo del Altísimo  y que por medio de Él todos seríamos hijos de Abraham, y por eso le llamamos el padre de la fe, porque fue el primero en creerle a Dios ciegamente.

Por eso, para aquel que no cree, es un hecho real. Jesús nació verdaderamente de una Virgen. Nació en un lugar muy humilde y sencillo, es un pesebre:

 … Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre… (Lc 2, 6 – 7)

Por eso, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) nos dice:

Jesús nació en la humildad de un establo… En esta pobreza se manifiesta la Gloria del Cielo (CIC #525)

No nació en un palacio cubierto de oro, no nació en una cuna cómoda, no nació rodeado de joyas ni sirvientes, sólo se encontraban San José y la Santísima Virgen María.

Por esa razón, debemos prepararnos para recibir a Jesús en nuestras vidas con el corazón humilde, sencillo, sin adornos ni grandes cosas, que para nosotros son “importantes”. En realidad esas cosas lo que hacen es estorbar y no darle paso a quien realmente es importante.

Despedida:

Que este nuevo nacimiento de Cristo hayamos podido acomodar realmente nuestros corazones, que esta nueva venida de Cristo a nuestras vidas haya sido con un corazón realmente humilde, para que el Rey de reyes habite indefinidamente dentro de nosotros.

Y espero que esta Navidad haya sido para todos de gran dicha y felicidad!

Que la paz y el amor que proviene de Dios Padre, de su Hijo amado Jesucristo nuestro Señor y del Espíritu Santo, nos acompañe siempre en nuestro caminar por este mundo! Y que la Santísima Virgen María, nos proteja y nos cubra con su manto, para que a ejemplo de ella digamos nuestro SÍ con seguridad y firmeza a Él que todo lo da y todo lo puede!

Un fuerte abrazo de amor y de paz en Cristo Señor y Salvador nuestro a todos!

Feliz Navidad!

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