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Preámbulo:

Desde hace días había querido escribir este artículo, pero lamentablemente no había tenido tiempo para hacerlo, y todo por el hecho de los quehaceres de Diciembre, que de una u otra manera impidieron que pudiera escribirlo el día que correspondía.

Además que éste es un día que se ha tergiversado un poco y necesitaba escribir algo al respecto, porque realmente no le hallo sentido el como pudo cambiar de un día de luto (por así decirlo) a un día de bromas, y lo peor es que son bromas un tanto pesadas, o haciéndose publicidad usando este tipo de bromas.

Reflexión:

Y es que el día de los inocentes, como lo acabo de mencionar, es un día donde debemos celebrar, más que un juego de bromas, un acontecimiento realmente histórico, que tuvo lugar en Belén de Judá, “casualmente” donde nació nuestro Señor y Salvador de la humanidad, Jesús de Nazareth. Y digo “casualmente” (entre comillas) porque nada es casual, y todo tiene su razón y su por qué, veamos:

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo»… (Mt 2, 1 – 2)

Aquí es donde se centra lo “casualmente”, Jesús nace en Belén de Judá, y nada más que el rey Herodes el Grande es quien esta a cargo de las ciudades de Judá, Galilea, Samaria e Idumea. Y el Evangelista nos narra lo siguiente:

…Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado… (Mt 2, 16)

Pero, ¿por qué Judá y no otro de sus pueblos a cargo?, aquí está la respuesta:

3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.

…Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”». Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén… (Mt 2, 3 – 8)

Y así, el Evangelista Mateo en todo este capítulo relata como fue el proceso que permitió vivir a Jesús de esta masacre de lo inocentes, hecho que puedo venir extrapolado (según Flavio Josefo, historiador del Siglo II) de la matanza de los niños en Egipto en tiempos de Moisés:

…el rey de Egipto se dirigió a las parteras de las mujeres hebreas –una de ellas se llamaba Sifrá y la otra Puá– y les ordenó: «Cuando asistan durante el parto a las mujeres hebreas, observen bien el sexo del recién nacido: si es varón, mátenlo… (Ex 1, 15 – 16)

Y durante ese tiempo nació Moisés, hijo de Leví:

…Un hombre de la familia de Leví se casó con la hija de un levita. La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses. Cuando ya no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de papiro y la impermeabilizó con betún y pez. Después puso en ella al niño y la dejó entre los juncos, a orillas del Nilo. Pero la hermana del niño se quedó a una cierta distancia, para ver qué le sucedería. La hija del Faraón bajó al Nilo para bañarse, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera. Al ver la cesta en medio de los juncos, mandó a su esclava que fuera a recogerla. La abrió, y vio al niño que estaba llorando; y llena de compasión, exclamó: «Seguramente es un niño de los hebreos». Entonces la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: «Quieres que vaya a buscarte entre las hebreas una nodriza para que te lo críe»? «Sí», le respondió la hija del Faraón. La jovencita fue a llamar a la madre del niño, y la hija del Faraón le dijo: «Llévate a este niño y críamelo; yo te lo voy a retribuir». La mujer lo tomó consigo y lo crió; y cuando el niño creció, lo entregó a la hija del Faraón, que lo trató como a un hijo y le puso el nombre de Moisés, diciendo: «Sí, yo lo saqué de las aguas»… (Ex 2, 1 – 10)

Pero realmente son dos hechos aislados uno del otro. Realmente conmemoramos la matanza de aquellos niños, que sin quererlo conscientemente dieron su vida por Cristo.

A mi parecer, son los primeros mártires de la Iglesia Cristiana Católica, y por esa razón es la celebración que nuestra Iglesia de Cristo, los recuerda, no con tristeza, sino con alegría porque partieron a la casa del Padre y ya vieron el rostro de Dios y comparten Su Vida Santa y Gloriosa.

No es un día de bromas, es un día de profundo dolor por ese hecho, y no sólo porque se haya cometido en ese tiempo, sino que hoy en día seguimos viviendo la matanza de niños inocentes de toda culpa, niños que mueres anualmente en el mundo por el aborto inducido o provocado, niños donde los padres los abandonan a su “suerte” sin darles el amor que necesitan y se merecen, niños que están en medio de las guerras donde ellos no tienen idea del por qué esas matanzas entre adultos que no tienen razón de ser, niños que entregan sus vidas al mundo para poder subsistir, niños que son usados para la prostitución y el narcotráfico, niños que son usados por las bandas delictivas y por guerrilleros para cometer actos atroces, niños que mueren por decisiones tomadas inadecuadamente por un mal consejo o por una ideología absurda.

Y aquí, en este espacio entran aquellos países donde ya es legal el aborto, porque lamentablemente no somos capaces de entender que ya en el momento de la concepción hay verdaderamente vida, que evoluciona, que tiene alma y que aprende de su entorno.

Definitivamente, este no es un día de chistes de mal gusto, ni de bromas pesadas, ni mucho menos de juegos que se relacionen con las bromas fuertes. Porque, como cristianos que debemos ser (al menos la mayoría del mundo occidental, sin importar de que Iglesia Cristiana seamos) nos unimos al dolor de esas personas que sufrieron y sufren por la pérdida de un inocente, y si esas personas no sufren (que es difícil que no sufran) al menos en nuestro corazón debe haber un sentimiento de dolor por aquellos seres que no tienen la culpa de las ideas ni los problemas de los que sí la tienen.

Despedida:

Por eso, el día de los inocentes, celebremoslo por todo lo alto, sin bromas pesadas, sino orando con ellos para que nuestro Padre Celestial interceda siempre por nosotros.

No seamos como un gran y estimado periodista local dijo por twitter:

Mientras el mundo conmemora el Día de los Inocentes, nosotros deberíamos Celebrar el Día de los Idiotas. (@argenisdarienzo, 28/11/2012)

Celebremos ese día realmente como ellos se lo merecen, como héroes de la humanidad y miembros del Reino de Dios.

Que la paz y el amor que proviene de Dios Padre, de su Hijo amado Jesucristo nuestro Señor y del Espíritu Santo, nos acompañe siempre en nuestro caminar por este mundo! Y que la Santísima Virgen María, nos proteja y nos cubra con su manto!

Un fuerte abrazo de amor y de paz en Cristo Señor y Salvador nuestro a todos!

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