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Preámbulo:

El pasado 31 de Diciembre (después de las 6:00 p.m.) y 1ro de Enero se celebró el día de Santa María, madre de Dios en todas las Iglesias del mundo, y no quería pasar por alto este hecho tan importante para nosotros, los Cristianos Católicos.

Reflexión:

Éste es un hecho que para muchas personas, sobre todo para aquellas que son Cristianas pero no Católicas, les parece imposible que Dios haya tenido madre. Y pues, viéndolo desde ese punto de vista tiende a confundir un poco la expresión, porque regularmente llamamos Dios al Padre, y muchas veces olvidamos que también el Hijo y el Espíritu Santo también forman parte de esa esencia y presencia de Dios.

Por tanto, sabemos que existe un solo y único Dios, pero son tres diferentes personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), y por el misterio de Dios, se nos revela a través del Espíritu Santo que es un Dios Trino y Uno. como dije hace poco, un solo Dios en tres divinas personas.

De todas maneras, el problema no radica aquí sino en que muchas personas pretenden separar las dos naturalezas de Jesús, la naturaleza humana y la naturaleza divina. Pero muy claro lo recitamos en el Credo, que dice:

…Creo en un solo Señor, JESUCRISTO, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz. Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo;y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre… (Credo Niceno-constantinopolitano

Primero, fue “nacido del Padre antes de todos los siglos”, es decir, ya desde el principio Cristo existía, al igual que el Padre no tiene principio y no tiene fin; segundo, fue “engendrado, no creado”, tuvo que nacer de una mujer, no salió de la nada; tercero, “de la misma naturaleza del Padre”, y por consiguiente, si el Padre es Dios, Cristo también es Dios, porque comparten la misma naturaleza, no porque haya sido hombre eso lo convierte en un “semi-dios”, no, simplemente son de la misma naturaleza divina, porque la comparten; cuarto, “y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”, por tanto, Dios Hijo, nacido antes de todos los tiempos, se vuelve hombre, se hace humano, pero se hace humano (como dije anteriormente) no creando el su cuerpo y diciendo como quería su cuerpo, sino que a través del Espíritu Santo es engendrado en la Santísima Virgen María para hacerse hombre como nosotros.

Y, ¿por qué fue María? ¿por qué no fue a través de Isabel? ¿por qué a través de una virgen? Ya el profeta Isaias nos hace la referencia:

…Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel… (Is 7, 14)

Porque María es la Virgen que Dios escogió como madre de su Hijo primogénito. Como nos presenta el Evangelista Lucas al comienzo de su Libro:

…el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin»… (Lc 1, 26 – 33)

Por tanto, María es esa virgen o la joven de quien el profeta Isaias habla, y el saludo es algo atípico, es algo fuera de lo común, incluso entre nosotros, el Ángel le dice “Alegrate, llena de gracia…”, en el saludo le ha cambiado el nombre, no le llama María sino más bien “Llena de gracia”, y por esa razón María queda desconcertada, porque le han cambiado su nombre que es poco común en la vida cotidiana, mucho más en un saludo. Y además le dice “concebirás y darás a luz un hijo”, no le está mencionando que lo creará, no saldrá de la nada ese niño, sino que lo tendrá en su vientre durante nueve meses, irá desarrollándose poco a poco, irá gestándose ese niño en su seno materno.

Entonces, tenemos que Jesús es concebido por obra del Espíritu Santo, a través de una mujer llamada María y dio a luz a Cristo Jesús. También tenemos que Jesús es verdadero Dios, pero que también es verdadero hombre, que no se pueden separar las dos naturalezas de Jesús.

Indudablemente, no podemos negar que la Virgen María es la madre de Dios, en cuanto a que es la madre de Cristo Jesús. Y lo más grandioso de todo, es que el mismo Jesús nos la entregó para que la cuidáramos y nos entregó a ella para cuidarnos, para que vivamos siempre pendientes de ella, y ella viva pendiente de nosotros:

…Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa… (Jn 19, 26 – 27)

Por eso, la Santísima Virgen María es madre de Dios y madre de nosotros, porque desde el momento de la crucifixión de Cristo, la Iglesia Cristiana primitiva la acogió dentro de sí para cuidarla, y ella nos acogió en su corazón para cuidarnos y bendecirnos como siempre lo hace una madre con sus hijos.

Despedida:

Entonces, no tengamos miedo de pedirle a Dios a través de su Santísima Madre, porque no ha habido (ni habrá) mujer más pura en el mundo, porque ella nos ama como nos ama su Hijo Jesucristo, nos acoge en su seno maternal para protegernos, nos guía por el camino que conduce a su Hijo.

Pidamos pues, a Dios Todopoderoso que a través de la Virgen María (en cualquiera de sus advocaciones) nos guíe por el camino que nos lleva a Jesús, que nos ayude en nuestro caminar por esta vida, y que tomemos su ejemplo de fe, de esperanza y de amor, para que así podamos conocer cara a cara el rostro de Dios, para que nos colme de sabiduría y fortaleza y así poder manejar todos los obstáculos que se nos presenten en este camino de santidad.

Dios y la Santísima Virgen los colmen de bendiciones, los guíen por el camino del bien, los llenen de su misericordia infinita, los acompañen siempre por donde vayan y los haga hombres y mujeres de paz.

Dios les bendiga hoy, mañana y siempre.

Un fuerte abrazo de paz y amor en Cristo Jesús, Salvador y Redentor nuestro.

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