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Preámbulo:

Primero que nada, quería dejar en claro algunos puntos antes de comenzar a escribir esta nota, porque creo conveniente mencionarlas para dejar las cosas claras, o como decimos en mi ciudad, quiero dejar los puntos sobre las íes.

  1. No pertenezco a ningún partido político, pero si estuve y estoy en contra de muchas cosas que han sucedido en mi país, incluyendo la politización (por llamarlo de alguna manera) de la muerte de alguna persona.
  2. Soy Cristiano Católico, y por ende, intento seguir las enseñanza que en la Biblia y esta Iglesia de Cristo nos enseña, mediante todos los medios.
  3. Lo que aquí escribo son sólo ideas, reflexiones y pensamientos de manera personal, no quiere decir que todo cuanto diga en este post es porque alguien me lo dijo, o que me han obligado a escribir estas cosas, o cierta persona me ha influenciado. Por tanto, estas cosas las escribo de “autoría” propia, sólo citaré lo que no me pertenece a mi persona.

Es bueno colocar estos puntos antes de comenzar, dado que intentaré ser lo más imparcial posible. En lo único donde no seré imparcial es en defender mi fe como hijo de esta Iglesia Católica que soy, pero respetaré la opinión de todos aquellos que no estén de acuerdo con esto que escribo.

Reflexión:

Bien, mi reflexión de hoy va dirigida al hecho del anuncio de la muerte del Presidente de la República Hugo Chavez.

Hoy, cuando llegué a la Iglesia, me recibieron con un saludo poco usual, que fue la noticia de la muerte del Presidente, y no puedo negar que una parte de mi se alegro mucho, pero no fue por el hecho que haya muerto; porque al final de cuentas, él es una creatura de Dios (sí, creatura, porque fue creada por Dios, al igual que yo, al igual que mi familia, y al igual que todas las personas del mundo), un hijo de Él que tuvo acciones buenas y malas como toda persona humana; sino que me alegré porque en cierta medida pasó por mi cabeza “Al fin vamos a descansar de él”, claro no de él como persona, sino de él como Presidente del país.

Dentro de mí, yo simplemente veía (y todavía veo) como es posible que esté haciendo cosas que no van como debería ser, como es posible que el país se esté derrumbando a pedazo y él no haga mucho para detener eso, que no tenemos nada, y las deudas del país se incrementan en vez de disminuir.

En ese sentido me alegré un poco, en ese sentido mi rostro cambió por un instante, después de estar todo el día trabajando, cansado de hacer tantas cosas y de estar de pie por mucho rato.

Pero, viendo al Presidente desde el punto de vista humano, me dio mucho pesar, porque al final (como escribe antes) es una creatura de Dios, a quienes debemos perdonar sin medida, sin importar la cantidad de errores que haya cometido. Y esta misma reflexión la conversaba con un amigo de la Parroquia.

El Evangelio de la Eucaristía de hoy (y no por casualidad) habla de eso mismo (Mt 18, 21 – 35), de cuantas veces debemos perdonar al prójimo, de que tenemos que hacer en nuestra vida diaria cuando nos insultan, cuando nos humillan, cuando nos difaman, cuando nos maltratan, cuando nos agreden.

Y es que si no perdonamos, ¿como nos atrevemos a pedir perdón? ¿Acaso no es eso lo que pedimos cada vez que rezamos en Padre Nuestro? Si nosotros no perdonamos, ¿podemos ser perdonados? Y creo que una manera de solucionar eso sería amando a esa persona, mientras mas ames a esa persona que tanto daño te haya podido hacer mas la perdonarás.

Yo simplemente espero que él haya sido perdonado de todo lo malo que haya podido haber hecho, para que se encuentre cara a cara con el verdadero Amor. No soy quien para juzgar las acciones de otras personas.

No me gusta, particularmente a mi, hacer de la muerte de una persona, sea quien sea (un presidente, un Papa, un delincuente o un familiar), una campaña política, ni burlarme (del modo que sea) de su partida, ni nada por el estilo. Al contrario, me lamento que una familia ya no tenga a uno de sus miembros, y me alegro por esa persona porque ya debe estar viendo cara a cara al Dios de Amor, porque ya debe estar disfrutando (dependiendo de su vida) del Reino eterno.

Lamento mucho que las personas hayan pedido a Dios que el Presidente se salvara y no fue así, pero no puedo aceptar que por no haberse cumplido su petición maldigan y nieguen la existencia de Él. Dios si existe, y lo podemos ver en un simple pedazo de pan (como piensan muchos) en la Santa Eucaristía, todos los días que quieran verlo, simplemente deben acercarse a su Iglesia Católica mas cerca y participar del Sacrificio mas grande que cualquier persona haya podido hacer.

Despedida:

Y ya para terminar, a los familiares del Presidente Hugo Chávez, lamento la pérdida de él. Lo encomiendo en mis oraciones por su alma para que descanse en paz.

Al resto del pueblo de Venezuela, como lo dije en un post anterior:

…tenemos la mejor arma que cualquier persona pueda tener, tenemos a Dios de nuestro lado, porque nos ama incansablemente, tenemos el rosario, tenemos a un Santo Papa [Emérito] que se deja guiar por el Espíritu Santo, y también tenemos en nosotros la paz y el amor que brota de nuestras almas y que están unidas a Dios…

Sigamos orando por la paz de Venezuela y del mundo entero, que sí podremos lograr este objetivo, porque tenemos de nuestro lado al verdadero y único Dios, que no deja de amarnos, sólo debemos abandonarnos en sus manos y seguir avanzando junto a Él.

QEPD Sr Hugo Chavéz.

Que Dios nos colme de paz, amor, fe y esperanzas, que nos siga guiando por el verdadero camino a la santidad y la fraternidad, y que derrame su infinita misericordia sobre aquellas personas que no creen en Él y en nosotros que somos indignos de merecer tan inmenso amor.

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