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Preámbulo:

Me parece un momento muy especial hablar en este momento acerca de este tema, debido a que ya estamos a menos de un mes para estar en la Jornada Mundial de la Juventud, en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. Y de mi parte, sentir una alegría inmensa porque ya llega el momento en que, alrededor de 60 mil personas, estaremos entregando nuestro servicio a aquellos que desean vivir una experiencia única con personas de todas partes del mundo.

Reflexión:

Pero, ¿qué es el servicio? ¿por qué este tema?  Bueno, aquí dos breves definiciones:

Según la Real Academia Española
Servicio: Acción y efecto de servir.

Según el diccionario Larousse
Prestar servicios: Hacerlos, ayudar a una persona .

En fin, el servicio no es más que un trabajo a realizar, pero con una pequeña diferencia, que éste es de manera voluntaria, y no necesariamente es remunerado, y por otro lado, el trabajo es la contratación de una persona para realizar algunas tareas específicas a cambio de algún tipo de remuneración. Claro está, que en algún trabajo puede hacerse un servicio, y ya la remuneración pasa a ser algo secundario, pero en este momento no voy a tocar este punto en particular, sólo enfocaré este artículo al servicio en sí.

Y es que todo en la vida se trata de un continuo servicio, y es tan común que pasa desapercibido. Por ejemplo, estamos haciendo la cola en un banco y vemos llegar a una mujer embarazada y automáticamente la dejamos pasar de primero; o un ejemplo aún mas sencillo, un hermano te pide el favor de entregarle un vaso con agua y automáticamente le hacemos ese favor.

Por tanto, el servicio es hacer cosas sencillas, pero también conlleva consigo un don muy especial y particular, el amor. Alguna actividad que se haga sin amor, deja de ser un servicio y comienza a ser una obligación, comienza a ser un trabajo, y se torna fastidioso y/o monótono en muchos casos. Y cuando comenzamos a hacer un servicio por y con amor, nos convertimos en voluntarios de ese servicio.

De hecho, pareciera que servir a los demás es algo inaceptable, ser servidor de algo o alguien es denigrante, según los pensamientos de hoy en día, según las nuevas tendencias en este mundo moderno y avanzado, pero Jesús lo dejo bastante claro cuando dijo:

…Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos»… (Mc 9, 35)

Y, ¿cómo así que si quiero ser el primero debo ser el último de todos? Pues sí. Cristo vino a dar ejemplo de ello:

…Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud». (Mt 20, 25 – 28)

Si Dios mismo vino al mundo a decirnos y a enseñarnos, tal y como lo hizo en la Última Cena:

…Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?». Jesús le respondió: «No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás». «No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!». Jesús le respondió: «Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte». «Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!». Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos». El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: «No todos ustedes están limpios». Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. (Jn 13, 5 – 16)

Cuanto más nosotros debemos hacer eso con nuestros hermanos. Y, como lo mencioné anteriormente, es algo que hemos hecho siempre, y constantemente; desde entregar un vaso de agua a alguien hasta ayudar a una persona mayor a atravesar la calle, desde entregar unas llaves hasta explicar un trabajo a otra persona.

Despedida:

Por eso hermanos, y en especial los voluntarios de la JMJ de Río de Janeiro, tengamos siempre presente a quien realmente servimos, tengamos siempre presente quien nos ha elegido para hacer esta labor tan importante y tan indispensable, tengamos en cuenta siempre porque llegamos a hacer este tan bello  servicio.

Dios y la Santísima Virgen María nos acompañe siempre en esta labor tan importante, nos guíen y nos colmen de sabiduría, fortaleza y amor infinito.

Un fuerte de abrazo de amor y paz, en Cristo Jesús para todos

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