Etiquetas

, , , , ,

Preámbulo:

Desde el 12 del presente mes y año, jóvenes estudiantes de mi país (Venezuela) han estado organizando marchas pacíficas, concentraciones en las principales plazas de las ciudades del país y manifestaciones en general en referencia a los altos índices de criminalidad que existen, de la escasez de muchos de los rubros mas importantes en la alimentación venezolana y de algunos artículos para el bienestar de la sociedad. También, aunado a todo esto, la devaluación de la moneda que ha venido sufriendo desde que el actual presidente ha venido trayendo dentro de su “plan de gobierno”, sin dar solución a muchas de las cosas importantes que se han venido suscitando en el país desde hace 10 años, o más.

Durante estos días de manifestaciones por parte de muchos estudiantes, y de la juventud en general, se han tenido focos de violencia, en la mayoría de los casos han sido provocados por la Guardia Nacional Venezolana, por las policías estatales, nacionales y/o municipales, reprimiendo las marchas pacíficas que han tenido estos jóvenes durante estas 2 semanas.

Reflexión:

Y la pregunta que me hago es, ¿acaso estos organismos o cuerpos gubernamentales de seguridad no deben estar mas bien custodiando al ciudadano?

Estos jóvenes civiles, estudiantes, y en su gran mayoría sin armas de fuego, sólo piden paz en nuestra patria, sólo están pidiendo que haya inversión por parte del gobierno para acabar con la escasez de los alimentos, sólo están solicitando que dejen la corrupción (al menos bajar el índice del mismo) y se avoquen a solucionar los problemas del país, sólo les interesa que haya un diálogo sincero, donde puedan intervenir todas las partes para buscar la solución a la gran mayoría de los venezolanos.

Y en esta última parte es donde haré énfasis, un diálogo sincero, un diálogo que busque la paz y la reconciliación de todos los venezolanos, un diálogo donde todas las partes puedan aportar ideas constructivas, y volver a ser la Venezuela pacífica que éramos.

Hay una encíclica del Papa Beato Juan XXIII (quién será canonizado este 27 de abril junto con el Papa Juan Pablo II) que se llama PACEM IN TERRIS que se trata “Sobre la paz entre todos los pueblos que han de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad”, escrita en el año de 1963.

Y es que para que exista un verdadero diálogo, deben existir estrictamente estas cuatro (4) condiciones; la verdad, porque a través de la mentira sólo se llegará a una paz momentánea, insípida, débil, sin cimientos, sin ánimos de querer que haya paz, sin humildad; la justicia, para que haya equidad entre las partes, para que pueda existir igualdad social, para que se realice el bienestar de la comunidad para que impere el respeto y la comunión entre sí; el amor, para que las cosas se den en armonía y tranquilidad, para que Dios (que es el verdadero amor) esté presente entre las personas que participan del diálogo, para que exista verdaderamente la comunión entre todas las personas; y la libertad, que las personas presentes sean libres de poder exponer sus casos, que no exista la represión ni la agresión entre los presentes, que estén todos en calma y se pueda transmitir mejor la información que se desea.

Sin estas cuatro condiciones es casi imposible hacer un diálogo dentro de Venezuela (y generalizando aún más, en cualquier diálogo que se quiera llevar a cabo) y siempre se caerá en el mismo problema en el cual hemos venido atravesando en esta última década y media.

Lamentablemente este diálogo no se podrá llevar a cabo hasta tanto no cesen las violencias de parte del Gobierno Nacional, porque todo cuanto está aconteciendo en el país en estas últimas semanas ha sido por aquellos focos de violencia que el mismo gobierno ha estado impulsando.

Dentro de esta misma encíclica (Pacem im terris) se habla de muchos aspectos a considerar, como lo son: El orden del universo, el orden en la humanidad, la ordenación de las relaciones civiles (derechos y deberes de los hombres), la ordenación de las relaciones políticas (autoridad y el bien común), la ordenación de las relaciones internacionales, la ordenación de las relaciones mundiales y de las normas para la acción temporal del Cristiano.

Otro documento interesante para leer es la encíclica del Papa Pio XII que se llama COMMUNIUM INTERPRETES DOLORUM, que se escribió “para pedir oraciones públicas para la paz entre los pueblos“, escrito en el año 1945, nos habla de la necesidad que tenemos por mantener la paz entre los pueblos, nos explica que debemos hacer los cristianos para las situaciones en las que estamos viviendo los venezolanos, nos exhorta a lo que realmente debemos estar haciendo en pro de una vida comunitaria plena. No todo es aferrarse a una constitución hecha por los hombres, no todo es formar líos dejándonos llevar por las leyes de los hombres, también debemos pedir a nuestro Padre Celestial por la paz de nosotros y de nuestro país.

Despedida:

 Para este conflicto que tenemos, no es necesario caer en una guerra civil, no necesitamos matarnos mutuamente, aunque sí sea necesario seguir en protestas por una Venezuela mejor, por una Venezuela con un futuro envidiable, porque nosotros, los venezolanos, trabajamos para eso y mucho más, somos capaces de salir de cualquier dificultad que se nos presenta.

No nos dejemos quitar esa paz que llevamos dentro, el odio y el rencor son sólo parte de un gobierno que quiere permanecer por siempre en el poder y que no sabe como hacerlo.

Seamos esa luz que Cristo Jesús ha dejado en la tierra, para que llevemos esa paz que Él quiere dejar en cada corazón de los venezolanos y en cada corazón que existe en el mundo.

Vivamos el Evangelio de Cristo, seamos esa sal de la tierra que le da sabor al mundo con el amor del Padre Dios, para que esa paz que tanto necesita Venezuela y el mundo entero llegue, y de buenos frutos en abundancia.

PD:
Ver aquí la Encíclica Pacem in terris
Ver aquí la Encíclica Communium interpretes dolorum (Portugués)

Anuncios