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He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón… Y como era David? Que tenía de especial para que Dios dijera esas palabras? Como se comportaba él?

Ciertamente que David fue un pecador como cada uno de nosotros, pero reconcía sus faltas con humildad, sin culpar a los que están a su alrededor, porque amaba a Dios sobre todas las cosas, porque en cada falta que cometía se volvía a Dios con un corazón contrito y humillado, con un corazón arrepentido verdaderamente.

Y por eso, Dios dice luego, de quién nacerá el salvador del mundo. Ese Salvador vino a darnos la libertad, a purificarnos del pecado, a enseñarnos a amar como Dios Padre ama a todos los hombres.

De allí que ese Salvador, que es Cristo Jesús, nos dice: amense unos a otros como Yo los he amado… Así como el Padre me ama a mi Yo los amo a ustedes… Por eso amen al prójimo como a ustedes mismos…

Y es que ese es el amor de Dios, amar a todas las personas sin importar nada, sin importar que tanto daño haya hecho, sin importar su raza, lengua o religión.

Por tanto, vivamos en el amor de Dios, que ha dado la vida por nosotros, que nos ha venido a salvar de la esclavitud del pecado, que ha derramado su Sangre por cada uno de nosotros, y reconozcamos con un corazón humillado delante de Él nuestros errores y nuestras faltas.

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