Etiquetas

,

Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría… En esa alegría que nos infunde el Espíritu Santo en nuestros corazones. Porque la verdadera alegría viene del amor, y el amor viene de Dios. Aquel que ama obedece, y el que obedece es alegre, porque se gloría de Aquel que lo ha llamado al amor, Cristo Jesús.

En efecto, para aquel que tiene y siente tristeza en su corazón, es el momento de comenzar a buscar la felicidad plena, es el momento de pedir perdón por los males que ha cometido, es el momento de acercarse a Aquel que ha entregado su vida por nosotros y de arrodillarse ante Él, porque en Él es en quién encontramos la paz, la misericordia, el perdón.

Él, el Dios trino y uno, es el dador de vida, de amor y de paz. Sin Él la felicidad aparente que podamos sentir e sólo una ilusión. Sólo estando, hablando, orando, compartiendo con Él es que podemos sentir esa llama que quema nuestro corazón y nuestra vida de felicidad, de alegría, de gozo, de paz.

Por tanto, queridísimos hermanos, no nos apartemos de Aquel quién es el autor de la vida y que es el verdadero amor, sintamos su presencia en nuestro corazón y en nuestra vida, porque Él siempre nos acompaña, nos ama, nos abraza y nos sostiene, porque Él nos ha creado para que seamos felices y tengamos una vida a plenitud.

Anuncios