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Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegra… Lloraremos porque no estamos con Cristo Jesús, porque nos falta el Aquel quién entregó su vida para salvarnos, porque nos falta el verdadero Amor, porque se ha ido el Maestro quién nos mostraba como el el Reino de los Cielos.

Y durante su ausencia, el mundo se alegra, no tiene quién lo detenga, porque se ha ido el Señor de la vida, a quién el mundo no puede desobedecer.

Pero Aquel que se fue nos ha prometido que enviará a uno que nos consolará, tendrá uno enviado por el Padre y el Hijo, llegará uno que nos mostrará toda la verdad plena, quién nos devolverá la alegría y nos mostrará al Amor de los amores.

Ese Espíritu Consolador es quién se nos ha dado para que vivamos en este mundo pero con la alegría del Cielo, para que tengamos fe en que volveremos a ver a nuestro Señor, para que tengamos paz en nuestro corazón, para que seamos bondadosos con nuestros hermanos, para que seamos humildes de corazón, para que llevemos ese Amor que Cristo mismo nos ha mostrado y nos ha entregado.

Por eso, amadísimos hermanos, vayamos en busca de ese Espíritu que se nos dará, escuchemos a ese mismo Espíritu porque Él nos llevará de vuelta a la casa dónde habita el Amor eterno, Dios Padre, y no busquemos la alegría de este mundo, porque nos llevará lejos del verdadero Dios y Señor, Cristo Jesús, Rey del universo.

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