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Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré… Así como Elias llamó a Eliseo de la misma manera Cristo nos llama a cada uno de nosotros para ser empleados de su viña, para llevar la Buena Noticia a las naciones, de esa misma manera nos damos cuenta de nuestra vocación dentro de la Iglesia, unos a ser médicos, otros a ser ingenieros, otros a ser abogados, otros a ser albañiles, otros a ser religiosos, unos a casarse y otros a quedarse solteros, y así sucesivamente.

Cada quién es llamado a ser parte del Reino de los Cielos de diferentes maneras, y debemos dar respuesta a ese llamado que se nos ha dado, colocando nuestra confianza en Cristo Jesús, porque de Él viene la vida, de Él viene la esperanza, de Él viene el amor que todo lo puede y todo lo alcanza.

Por tanto, amadísimos hermanos, respondamos a ese llamado pidiendo a nuestro Señor su guía, su protección, su fortaleza y su bondad; que nuestra respuesta sea un SÍ o un NO, no más de eso, porque lo demás viene del enemigo, si es un SÍ que lo sea del corazón, que lo sea del Espíritu que nos da la fuerza para seguir adelante con el Plan Divino que tenemos cada uno de nosotros.

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