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Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto (Mt 5, 40)… Porque aquel que hace un juicio para quitarnos la túnica querrá obtener más que eso, esa persona no obra según el corazón de Dios, porque esa persona tiene puesta su confianza en la cosas de este mundo, tiene su corazón en las cosas materiales y no piensa más allá de esta vida.

En cambio, nosotros, debemos pensar más allá, debemos tener nuestra mirada en los bienes del Reino de los Cielos, debemos poner nuestro corazón en Cristo Jesús, quién ha entregado su vida por nosotros.

O acaso Él no fue a un juicio injusto? Acaso Él no entregó la otra mejilla cuando lo abofetearon? Acaso dijo algo cuando lo insultaban?

Lo único que hizo fue, orar por aquellos que le agredian, lo único que hizo fue perdonar sus pecados, lo único que hizo fue amarlos aún más.

Y si eso lo hace Dios con nosotros a cada instante, porque no hacer nosotros lo mismo? Por qué nos cuesta seguir el ejemplo de Jesucristo?

Seamos dóciles a su Palabra, dejemos que su nuestra vida sea guiada por el Espíritu Santo, luchemos con las armas celestiales contra el maligno y no con las armas de este mundo.

Así que, amados hermanos, luchemos siempre por el bien de los demás, amemos a nuestros enemigos, vivamos en comunión con Cristo Jesús, Salvador nuestro, de quién es todo honor, toda gloria, y toda honra por siempre y para siempre.

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