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Israel, conviertete al Señor, Dios tuyo (Os 14, 2)… Porque el Señor nos ama, porque Él se ha entregado a sí mismo para nuestra salvación, porque Él ha querido que tú y yo vivamos en Él por medio de su Sangre derramada en la cruz.

Convirtamonos verdaderamente, con un corazón humillado, dejemonos abrazar por Cristo, que ha sido capaz de hacerse el más pobre para que nosotros, teniendolo todo gracias a Él, vivamos humildes en su presencia.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, acerquemonos a Dios, dejemonos seducir por su amor, por su luz, por su Palabra, por su alimento, y tengamos la valentía de abrir nuestro corazón al Dios para que lo restaure y lo convierta de un corazón de piedra a un corazón de carne.

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