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Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt 11, 29)… Que es el Cordero de Dios, que siendo Dios quiso hacerse uno de nosotros para entendernos y enseñarnos como vivir en este mundo pasajero, que siendo el Hijo de Dios no alardeó de serlo sino por el contrario, no dejó nunca de hacer el bien, sanando enfermos, curando ciegos y paralíticos, expulsando demonios, predicando la Palabra de Dios.

Si Cristo Jesús siendo Dios actuó así, quienes somos nosotros para hacer lo contrario? No es Cristo Jesús nuestro modelo a imitar? No hemos sido bautizados como cristianos?

Por tanto, mis amadísimos hermanos, imitemos a Cristo Jesús a ser mansos y humildes de corazón, dejemos a un lado la arrogancia, desvistamonos de las obras del mal y coloquemonos el traje del amor, el traje del perdón, el traje de los hijos de Dios. Entreguemos nuestras cargas pesadas, nuestras preocupaciones en Dios, y tomemos la Cruz de Cristo que es más suave y ligera.

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