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El Reino de los Cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto (Mt 13, 31)… Y por que una semilla de mostaza? Porque ésta es una de las semillas más pequeñas que existe, así es el Reino de los Cielos, a simple vista es algo diminuto, a simple vista pareciera ser algo insignificante, pero cuando se siembra en el corazón de cada uno de nosotros y crece, es tan grande que hasta los pájaros hacen nidos en ese árbol, cuando cultivamos esa semilla, la vemos germinar, la regamos constantemente, la podamos, la cuidamos como debe ser, se convierte en un árbol frondoso, da mucho fruto.

De esa manera actúa el Reino de los Cielos en nuestros corazones, cuando estudiamos la Palabra de Dios y la sembramos en nuestro corazón, así es el Reino de los Cielos cuando asistimos regularmente a la Eucaristía, para alimentarnos de la Palabra de Dios, para alimentarnos del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Señor, Cristo Jesús, así es el Reino de Dios en nuestra vida cuando florece esa pequeña semilla sembrada, que las personas se acercan y forman nidos a nuestro alrededor por la paz, la esperanza y el amor que transmitimos, frutos del Reino de los Cielos.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, dejemos que Cristo Jesús siembre el Reino de Dios en nuestros corazones, dejemos que Cristo Jesús cuide de esa semilla, la riegue, la pode, la mantenga, para que nuestra fe, nuestro amor, nuestra esperanza crezca fuerte, y así podamos dar siempre frutos y también podamos ayudar a otras personas para que se acerquen a ese Reino que el Padre nos tiene prometido.

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