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Si existe un cuerpo puramente humano, también existe un cuerpo vivificado por el Espíritu (1Cor 15, 44)… Y cuál es ese cuerpo vivificado por el Espíritu? Como llegamos a tener ese cuerpo? Ese cuerpo vivificado, es el cuerpo que resucitará al final de los tiempo.

El cuerpo humano, es como una semilla, depende de dónde sea sembrada será su fruto, toda semilla morirá pero únicamente nacerá la planta y vivirá en aquel lugar dónde esté bueno el terreno, únicamente dónde se haya acogido la Palabra de Dios en el corazón sinceramente, únicamente dónde se haya renunciado a sí mismo para dar vida a los demás, únicamente dónde se ha dado la vida a Dios para que Él haga su plan de salvación, bien sea en el matrimonio, en la soltería, en el trabajo, en la escuela, en el vecindario, en la comunidad.

Por tanto, mis amados hermanos, dejemos que la Palabra de Dios habite en nuestros corazones, para que tengamos la fortaleza de morir a nosotros mismo y demos vida a las demás personas, y así al resucitar con Cristo Jesús tengamos un cuerpo nuevo, un cuerpo lleno del Espíritu de Dios, un cuerpo vivo y perfecto.

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