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Hijo mío, no niegues un favor a quién lo necesita, si lo puedes hacer (Pr 3, 27)… Siempre que necesitamos algo del Señor, siempre nos lo concede, por que no hacer también nosotros lo mismos con nuestro prójimo? Acaso nosotros iguales a más que Dios? No fue Dios quién creó al hombre y a la mujer? Que tanto nos cuesta ayudar a nuestros hermanos?

Si Cristo siendo Dios se hizo hombre para ayudarnos, por que nosotros, siendo hombres, no ayudamos a nuestros semejantes? Si está en nuestras manos ayudar a los demás, que nos cuesta? Por que ser tan egoístas? Que beneficios nos trae no ayudar a los otros? Al contrario, es muy beneficioso ayudar a aquellos que nos necesitan, mas que para que nos devuelvan el favor, es porque trae consigo gracias especiales, nos ayuda a nosotros mismos a comprender la situación de los demás y que probablemente en algún momento podamos pasar por eso también o ya pasamos por eso.

Por tanto, amadísimos hermanos míos, vivamos en el amor de Cristo, no seamos indolentes con aquellos que necesitan de nosotros, el Señor nos lo ha puesto en nuestro camino para ayudarnos a nosotros mismos, entreguemos nuestro corazón al amor, vivamos con alegría la Buena Nueva.

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