Etiquetas

Aquí hay uno que es más grande que Jonás (Lc 11, 32)… No sólo más grande que Jonás, no sólo más grande que Salomón, no sólo más grande que David, es más grande que cualquier hombre, aunque se hizo hombre para salvarnos y darnos la posibilidad de entrar al Reino de los Cielos.

Porque sólo Dios se pudo hacer hombre para poder salvarnos, sólo Dios pudo tomar la condición humana para que por medio de su Cuerpo y de su Sangre restaurar nuestra naturaleza caída por medio del pecado, para que por medio de su sacrificio perfecto y agradable a Dios Padre podamos nosotros obtener la salvación eterna.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no busquemos más al hombre grande, Él se encuentra siempre en el mismo lugar, esperando por nosotros, esperando que le abramos nuestro corazón, esperando que le entreguemos nuestra vida, esperando que nosotros aceptemos su amor en la Sagrada Eucaristía, en ese pequeño pedazo de pan que ha sido transformado en su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.

Anuncios