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Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete (Lc 14, 24)… Ninguno de los primeros invitados participa de las Bodas del Cordero, ninguno de los primeros invitados está interesado en participar del gran festín del Hijo Unigénito del Padre Celestial, porque no han aceptado su venida, porque no han aceptado que ya vino una primera vez y que volverá nuevamente a juzgar a los vivos y a los muertos, pero no será un juicio injusto, sino más bien un juicio en la caridad y en la misericordia.

Y la participación en el Gran Banquete Eucarístico es la antesala al Gran Banquete Celestial, es estar en la vida eterna aquí en la tierra, es participar del amor que Dios nos tiene aceptar su grandeza, es estar en la presencia de todos los ángeles y santos contemplando al Único y Verdadero Dios, es participar del único sacrificio agradable a Dios Padre y dónde entregamos nuestras vidas, nuestras intenciones, nuestros pecados.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no seamos como los primeros invitados que buscamos excusas para no asistir a ese Gran Banquete que el Señor nos da, vivamos a plenitud nuestra vida dándonos en la Eucaristía con un corazón humilde, contrito, humillado, arrepentido verdaderamente, y no dejemos de comer y beber el Pan de verdadera vida y el Cáliz de eterna salvación.

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