Etiquetas

, , ,

Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven (Lc 20, 38)… Y es que el cristiano tiene la certeza de que no muere sino que descansa, descansa para esperar la segunda venida de Cristo Jesús, descansa porque sabe que al final de los tiempos el mismo Dios que nos ha creado, ese mismo Dios nos resucitará y viviremos para Él, con Él y en Él en el Reino de los Cielos.

Y es que la muerte fue vencida en Aquél que se entregó por amor a nosotros; fue vencida por el único inocente, clavado en la cruz injustamente, para el perdón de nuestro pecados, la verdadera ofrenda a Dios Padre, porque quiso que todos nosotros vivieramos en Él y no que nos condenemos eternamente.

Por eso, amadísimos hermanos míos, aceptemos la muerte, no como una condenación ni como una pérdida de la vida, aceptemosla como lo que es, un encuentro eterno con Cristo Jesús, con Dios Padre, con el Espíritu Santo, con los ángeles, con los santos, con nuestros familiares y amigos que están descansando ya y nos están esperando en esa vida futura, llena de paz, amor, reconciliación.

Anuncios