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El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado (Mc 2, 27)… El sábado se hizo para que el hombre descanse, para que el hombre tenga presente a Dios y recuerde que Él hizo todo cuanto existe y nos lo dio para que nosotros lo administraramos, Él hizo el sábado no para esclavizarnos a ese día sino más bien para que descansaramos.

Y como nos podemos esclavizar de un día? Como puede ser posible que un simple día pueda hacer más que Dios? No sería más bien porque tenemos un corazón dónde reina la pereza y la acedia? No será que tenemos un corazón obstinado y oscuro? No será que tenemos un corazón de piedra y no dejamos que entre la luz de Dios en él?

Por eso, mis muy amadísimos hermanos, no dejemos que un ley deje que nuestro corazón se convierta en un corazón de piedra, al contrario, visitemos a nuestro Señor Jesús los días de descanso, alabemosle, bendigamosle, visitemosle y demosle gracias, sabiendo que Él nos espera con lo brazos abiertos para ir transformando nuestros corazones por medio de la luz del Evangelio que se nos da, especialmente en la Eucaristía.

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