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Pero algunos decían: “Este expulsa a lo demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios” (Lc 11, 15)… Si Él expulsó a los demonios con el poder del maligno, como entregó su vida por nosotros? Si satanás es el príncipe de los demonios, no tienes más poder entonces Cristo que es el Rey del universo? Y si Cristo Jesús es el Rey, quién obedece a quién?

Y si Cristo entregó su vida por nosotros, no es por que nos ama y nos quiere reconciliar con el Padre? Y, de hecho, es tanto el amor que nos tiene Dios, que no sólo entregó a su Hijo, sino que por medio de su Sangre derramada en la cruz nos abrió las puertas del Cielo, para que, por medio de la virtud de su Hijo Jesucristo, tengamos vida en Él.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, acudamos al sacramento de la reconciliación, asistamos a la Eucaristía, vivamos en los sacramentos para que así estemos constantemente en contacto con Cristo Jesús directamente, y de esta manera podamos llevar esa Buena Noticia a nuestro prójimo.

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