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Jesús le contestó: “Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios” (Jn 3, 3)… Porque aquel que no nace del espíritu como entendería los bienes del Reino? Quien no nace del espíritu, como podría resucitar en Cristo? Porque al sumergirnos en el agua del bautismo morimos con Cristo y al salir de las aguas resucitamos con Él.

El agua, así como limpia y purifica el cuerpo, así también, por medio del bautismo, nos hundimos en él para purificar nuestra alma del pecado original y salimos renovados, salimos como verdaderos hijos de Dios, salimos llenos del Espíritu Santo, salimos resucitados en Cristo Jesús.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, renazcamos en esta pascua al espíritu, permitamos al Señor que pueda entrar en nuestros corazones, demonos la oportunidad en cada momento de renovar nuestro bautismo para que así podamos vivir a plenitud con y en el Espíritu Santo.

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