Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado” (Jn 6, 29)… Y quien es el enviado de Dios? No es acaso aquel a quien colgaron del madero siendo del todo inocente? No es acaso aquel quien dio su vida para nuestra salvación? No es acaso aquel murió en la cruz para darnos la vida? No es acaso aquel que pasó su vida curando enfermos, expulsando demonios, amándonos hasta el extremo?

Y es que, creyendo en Él, que ha sido enviado para nuestra salvación y que ha resucitado de entre los muertos hacemos la obra de Dios, creyendo en Él, que ha sido enviado para nuestra salvación, y nos dejamos inundar de su luz, realizaremos la obra de Dios, y así se sumarán muchos más a esa obra que Dios ha creado, el amor y la felicidad de todos nosotros.

Por eso, mis amadísimos hermanos, creamos en el Hijo primogénito del Padre, creamos en aquel a quien Dios le ha dado el poder y el reinado de todo lo visible e invisible, creamos en aquel que quiso entregarse en la cruz para darnos una nueva vida, una vida llena de amor, felicidad y paz.

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