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Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes” (Mc 10, 42 – 43)… Entre nosotros, los cristianos, no deben haber gobernantes que dirigen como si fueran dueños de los grupos, deben, al contrario, haber líderes que ayuden a los demás a crecer en la fe, deben haber servidores y no jefes.

Y es que, mientras hayan personas que quieran resaltar para querer ser quienes digan ordenes en un mismo grupo, el amor de Dios va disminuyendo, porque en esas personas no reina el servicio en su corazón sino mas bien las ganas de gobernar sin importar quienes estén a cargo, personas así no aceptan la corrección sino que intentan corregir a los demás, personas así lo que quieren es ser obedecidos y no obedecer, mientras que aquel que se hace servidor de los demás le importa mucho el crecimiento de las otras personas, le importa más el encuentro de Dios con su prójimo.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no busquemos los primeros puestos si no es a través del servicio, no queramos imponer nuestras ideas a la fuerza sino mediante la opinión de los demás, vivamos la humildad a profundidad, porque aquel que sirve a todos lo hace con el corazón puesto en el Señor, lo hace no para que los demás lo vean sino, para que Dios que ve en lo escondido le recompense.

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