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Se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo” (Mt 13, 36)… Esa debe ser la actitud de todo cristiano, si no entiende alguna enseñanza pedir que sea explicada, somos seres que no entendemos algunas cosas, y debemos estar en la capacidad de sabernos que no todo lo entenderemos, debemos ser lo suficientemente humildes para aceptar aquello que se nos quiere decir.

Y es que, si no nos hacemos humildes, quien habitará en nosotros? No es acaso la soberbia? Y la soberbia deja que nos demos cuenta que los demás tienen la razón? La soberbia nos permite acaso darnos cuenta que no sabemos todo? No es la soberbia quien nos hace vernos superiores a los demás y hace que queramos llevarnos a medio mundo por delante sin importar las consecuencias?

Por tanto, mis amadísimos hermanos, examinemos nuestros corazones, no dejemos que las cosas malas y negativas sean parte de nosotros, al contrario, veamos en la Santísima Virgen María ese modelo de humildad y sencillez, sigamos su ejemplo y dejémonos guiar por ella, porque con seguridad nos llevará a su Hijo Jesucristo, quien nos explicará todo cuanto necesitamos saber y aprender.

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