Etiquetas

El Reino de los Cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clases de peces (Mt 13, 47)… Porque en el Reino de los Cielos cabe toda la humanidad, pero nosotros decidimos a donde queremos ir, dependiendo de nuestro comportamiento en la tierra, dependiendo de que habremos hecho con nuestro prójimo, dependiendo de si hemos amado y cuanto hemos amado a nuestros semejantes, a nuestros amigos, pero más aún, a nuestros enemigos.

Todos entraremos a la red en el último día, todos llegaremos a pasar por esa selección que se hará para aquellos que entrarán o no en esa morada santa que nos ha hecho el Señor, ese lugar especial que tenemos cada uno de nosotros reservado en el paraíso celestial, y después de entrar en esa red, seremos seleccionados para ir a la vida eterna o al fuego eterno, seremos seleccionados a vivir por siempre en el amor o en el odio permanente, seleccionados a permanecer en la alegría sin medida o en el llanto y la desesperación.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, vivamos aquí en la tierra conformes a la ley que nos dejó Cristo Jesús, amando al prójimo, dando de comer al sediento, de beber al sediento, vistiendo al desnudo, visitando al preso y al enfermo, amando al nuestros enemigos, y perdonando sin medida, seamos humildes de corazón y no veamos las faltas de nuestros hermanos, al contrario, justifiquémoslo y pidamos siempre los bienes eternos y no los pasajeros.

Anuncios