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Acaso no es éste el hijo del carpintero? (Mt 13, 55)… No es éste a quien conocemos desde niño? No es éste quien comía, bebía, dormía en medio de nosotros? No es éste quien jugaba con nosotros? No es éste el que iba a reunirse en la sinagoga y escuchaba la Palabra de Dios a nuestro lado?

Estás y muchas más preguntas se pudieron haber hecho las personas de Nazaret, no tomaron en cuenta las cosas que estaba haciendo Cristo Jesús, sino que lo señalaron y lo criticaron por su pasado, cerraron sus ojos y sus oídos para no ver ni escuchar la Palabra de Dios, para no ver ni escuchar los milagros que hizo Jesús, una persona que vivió y creció en medio de ellos, tuvieron al mismo Dios en medio de ellos y no lo reconocieron.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no cerremos nuestros oídos y nuestro corazón, dejémoslo siempre abiertos, el Señor Jesús nos habla constantemente, está realizando milagros cada día en medio de nosotros, nos llama por nuestro nombre a cada instante, no seamos como las personas que lo vieron crecer, que lo señalaban y le criticaban por cuánto hacía, creamosle a Él y en sus obras, y dejémonos cautivar por todo cuanto hace alrededor de nosotros.

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