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Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua (Mt 14, 28)… Como nos acostumbramos a poner a prueba al Señor Jesús, como vemos sus acciones y sus milagros y aún así no creemos en Él, vemos como nos llama a seguirlo y al haber alguna adversidad dudamos desesperadamente.

Pero Él, con su infinita misericordia, sale a nuestro encuentro, nos da la mano para que salgamos de esas adversidades que nos separan de Él, porque quiere que nos salvemos, porque quiere que nosotros vivamos a plenitud, porque quiere amarnos y darnos vida eterna, y eso es posible sólo en Él que es el camino, la verdad y la vida.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no busquemos tentar al Señor, más bien, hagámosle caso a su Palabra, dejémonos guiar por Él, acudamos a su llamado, tomemosle de la mano y sigamosle, porque en Él tendremos la verdadera salvación.

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