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Tan pura eres que el Padre te subió en cuerpo y alma.

Tan perfecto modelo de Madre que Cristo tu Hijo te subió en cuerpo y alma.

Tan fiel eres que el Espíritu Santo te subió en cuerpo y alma.

Tan obediente fuiste que la recompensa fue que te eleven al cielo en cuerpo y alma.

Tan admirable eres que Dios te honra subiéndote a su trono en cuerpo y alma.

Si Dios te honra con tan prestigioso honor,
Quien soy yo para no honrarte con tan alta devoción?
Porque el Señor te elevó en cuerpo y alma.

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