Etiquetas

Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel (Jn 1, 49)… Esta afirmación que hace Natanael le vino por haber visto a Cristo Jesús, por haberlo escuchado, porque su Palabra es la verdad, porque su Palabra, cuando llega al corazón, transforma y revela lo oculto.

Pero para que Natanael haga esta afirmación, alguien tuvo que hablarle de Jesús, alguien tuvo que guiarlo, alguien tuvo que mostrarle el camino, alguien tuvo que prepararlo para ese encuentro maravilloso, para que él pueda ver la grandeza de Cristo de una manera más palpable.

Por eso, mis amadísimos hermanos, reconozcamos en Cristo Jesús el Mesías, el Hijo de Dios que vino a salvarnos de la muerte para darnos la vida eterna, y al reconocerle cómo nuestro Salvador, nos podamos convertir en portadores y guías para ese encuentro personal de Cristo Jesús y las personas, nos podamos convertir en luces que alumbran el camino a los perdidos para que puedan llegar a Cristo Jesús y puedan conocerlo verdaderamente.

Anuncios