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José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa (Mt 1, 20)… Para nosotros los occidentales nos resulta un poco confuso eso de recibir a la esposa, pero en el rito del matrimonio en la cultura hebrea tiene dos pasos, el primer paso es un contrato que firman los padres, desde ese momento ya la pareja está casada pero (en la gran mayoría de los casos) la pareja, incluso, ni siquiera se conoce.

De allí la duda de José, porque, si no se conocen, como puede estar embarazada? Esas mismas dudas nos surgen a nosotros cuando no entendemos muchas cosas que pasan en nuestras vidas, esas mismas dudas salen a relucir cuando pasamos por alguna tribulación, esas mismas dudas son las que tenemos cuando necesitamos decidir algo importante en nuestras vidas, pero el Señor no tarda en respondernos: no dudes en recibir a María.

Así que, mis amadísimos hermanos, recibamos en nuestros corazones a la siempre Virgen María, no dejemos que otras ideologías nos separen de nuestra Madre del Cielo, quien siempre está pendiente de sus hijos aquí en la tierra, siempre sale en nuestro auxilio, siempre nos socorre; y si no la hemos recibido, permitamos que nazca en nuestra vida, porque ella nos lleva, con su ejemplo, con su vida, con su humildad y sencillez, al encuentro de su Hijo, nuestro Salvador, Cristo Jesús.

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