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Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen (Lc 7, 35)… Pero son aquellos que han querido aceptar el Espíritu Santo en sus corazones son quienes reconocen a Jesús como nuestro Salvador.

Pero si hemos recibido el Espíritu Santo, como lo podríamos reconocer? Como podríamos saber quien es? Escuchando su Palabra en la Eucaristía, colocando en práctica el Evangelio, reconociendo que somos pecadores y asistiendo al sacramento del perdón, siendo humildes de corazón, dejando a un lado la hipocresía, el egoísmo, la falsedad, el desenfreno, el creerse más que los demás.

Por eso, mis hermanos amadísimos, para reconocer a Cristo Jesús, debemos tener el corazón abierto a sus enseñanzas; para reconocer a nuestro Salvador, sigamos el ejemplo de la Santísima Virgen María, que dejó que obrara el Espíritu Santo en su vida; para reconocer al Mesías, seamos mansos y humildes de corazón; porque de Él viene la salvación y el perdón de nuestros pecados.

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