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En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande (Lc 9, 48)… Y es que en este mundo, quien quiere ser más grande que los demás quiere/necesita pisotear a los otros; para surgir en este mundo se debe humillar a las personas, no sirve a sus compañeros sino que se sirve de ellos.

Pero Cristo Jesús no enseña lo contrario, porque la riqueza está en la humildad de las personas, quien sirve a los demás se da cuenta que necesita de ellas, quienes sirven a los semejantes necesitan cada vez más ayudar al prójimo, y mientras más servimos más nos hace falta hacerlo porque nos damos cuenta que en esas personas se encuentra Dios.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, si queremos ser más grande que todos, hagámonos servidores de los demás, especialmente a los niños, ancianos, pobres, encarcelados, enfermos, desvalidos y los más necesitados.

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