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Algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sacrificios (Lc 13, 1)… No es lo que vivimos comúnmente en nuestra sociedad, pero no quiere decir que no suceda, porque vivimos en un país o en una ciudad donde la mayoría de la población es Cristiana Católica, pero en África y en Asia que son continentes donde el cristianismo (en general) es minoría, y algunas veces nula, la persecución es aún mayor y muy fuerte.

Aunque vivimos esa realidad, no quiere decir que no nos pueda suceder, porque somos perseguidos de otra manera, de forma sutil y disfrazada, e incluso, nosotros también perseguimos de esta manera, cuando señalamos al hermano, cuando lo criticamos, cuando no lo corregimos fraternalmente sino que contamos sus defectos a otras personas sin estar él presente.

Así que, mis amadísimos hermanos, no seamos nosotros perseguidores ni juzguemos a los demás, en cambio, oremos por quienes nos persigan, oremos también por aquellos cristianos que están siendo perseguidos a causa del Evangelio, oremos incluso por nosotros cuando nos persigan para que no nos decaigamos en nuestra fe en Aquel que nos ha dado la vida, para que nuestras obras hablen por nosotros mismo, y demos verdadero testimonio del amor de Cristo Jesús.

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