Etiquetas

El Hijo del hombre va a ser entregado en mano de los hombres (Lc 9, 44)… Y debe ser entregado para que pueda morir por nosotros, porque en Él se da el sacrificio que perdona nuestros pecados, aunque Él no tuvo pecado, aunque Él era el cordero sin mancha, se sacrificó para redimirnos y saldar la deuda que teníamos con el Padre celestial.

Y es que sólo Dios podía hacer algo así, sólo Él, haciéndose hombre, era capaz de crear una alianza nueva, definitiva, eterna, reconciliadora con Dios y con los hombres, trascendente, donde participamos la humanidad, los santos y los ángeles, toda la creación entera es partícipe de esta acción gloriosa.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, presenciémos el sacrificio que hace nuestro Señor Jesús, ese sacrificio que se da en la cruz y se renueva cada día en la Eucaristía, veamos su entrega voluntaria como lo que fue realmente, una entrega total de su vida para nuestra salvación, para el perdón de nuestros pecados, para reconciliarnos con el Padre.

Anuncios