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Todos comieron hasta sacarse, y llenaron siete canastos con los pedazos que habían sobrado (Mt 15, 37)… Que podemos aprender de esta magnífica enseñanza? Que podemos deducir de esto que nos dice el Señor hoy, y especialmente en una Venezuela (al menos) encerrada en el egoísmo? Aquí podemos ver cómo, colocando los bienes en común, podemos obtener mucho más.

Ver cómo los discípulos entregaron lo único que tenían para comer en ese momento, siete panes y unos pocos peces, dieron de comer a tantas personas, especialmente a los más necesitados, a los tuertos y cojos, a los pobres y lisiados, y el resultado de todo fue que muchas personas quedaron saciadas y aún así sobraron canastos de comida.

Así que, mis amadísimos hermanos, compartamos con los demás hermanos, allí se demuestra la misericordia y el amor que tenemos con el prójimo, así nuestras obras hablarán por sí solas, no demos paso al egoísmo que la única función de ello es dividir y alejar a las personas de uno mismo, no da paso al amor y a la compasión, que aquello que nos manda a hacer Cristo Jesús, a amar y a tener misericordia con nuestros hermanos.

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