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Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (Mc 2, 5)… El perdonar los pecados es un poder que sólo Dios tiene, entonces, por qué los sacerdotes pueden perdonar los pecados? Quién los autoriza para una responsabilidad tan grande y que ni le compete al hombre? Es que acaso la Iglesia se atribuye cosas que no debe?

Y lo malo del caso es que muchos cristianos dicen confesarse directamente con Dios, pero, con esa autoridad y poder que tiene Cristo Jesús, que ha querido dejar ese poder también a los hombres a través de sus apóstoles, cuando los envió a bautizar a las demás personas en el nombre de la Trinidad y a perdonar los pecados, y es Cristo mismo quien persona los pecados por medio del sacerdote, porque el sacerdote ha sido consagrado y ha sido configurado como Cristo, dándole el poder de perdonar los pecados y ofrecer el sacrificio agradable a Dios, la entrega de su propio Hijo Unigénito.

Así que, mis amadísimos hermanos, no es que Cristo tenga un poder de Dios, es que Cristo Jesús es en mismo Dios, quien tiene el poder de curar nuestras dolencias y sanarnos de nuestras culpas, tiene el poder de perdonar nuestras faltas, por eso es que no debemos “confesarnos” directamente con Dios, porque para eso ha dejado ese sacramento para que sea administrado por la Iglesia y los ministros consagrados que en ella están.

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