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No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? (Mc 6, 3)… Ese mismo Jesús, carpintero e hijo de carpintero, es quien hace tantos milagros, es quien ha venido para darnos vida en abundancia, a enseñarnos a vivir con humildad, a vivir amando a los semejantes.

Sino, miremos donde nació, en un pesebre, en medio de animales para mostrarse primeramente a los más pobres, a unos pastores, vivió y creció aprendiendo el oficio de carpintero, ganándose el alimento con el sudor de su frente y, aunque siendo Dios, pudiendo tener absolutamente todo, decidió estar en medio de los más necesitados para enseñarnos en sí mismo como debemos ser en este mundo.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no vivamos señalando y criticando a las demás personas, vivamos más bien con humildad de corazón ayudando a los más necesitados, entregando nuestras vidas al servicio del Señor, porque Él es quien puede darnos la vida eterna, sólo Él puede salvarnos y darnos entrada al Reino de los Cielos.

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