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Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores (Mt 5, 44)… Realmente queremos ser perfectos? Esta es una clave para ello, porque, qué de extraordinario hay en amar a quienes nos aman? Eso mismo no lo hacen los malvados?

Y es que la Ley que nos dejó Cristo Jesús se basa en estos detalles, andando al prójimo como a nosotros mismos, y el prójimo no es también quienes nos persiguen y nuestros enemigos?

Así que, mis amadísimos hermanos, no dejemos de orar por nuestros semejante, sin importar que hacen por nosotros, pidamos especialmente por todos aquellos que nos hacen para que el Señor Jesús, porque en esos actos conseguiremos más y más nuestra santificación.

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