Etiquetas

Muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio (Lc 4, 27)… Mientras que estando Cristo Jesús en medio del pueblo, no sólo curó a extranjeros sino también a judíos.

Y es que nadie es profeta en su tierra, nadie es profeta en aquel lugar que lo vio crecer y formarse, y hasta el mismo Cristo Jesús pasó por esta situación cuando sólo pudo curar a unos pocos de su tierra natal, y lo peor es que pedimos prodigios y milagros para creer y no nos queremos dar cuenta de tantos milagros y tantos prodigios que hace cada día en medio de nosotros.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, dejemos que Él mismo nos abra los ojos, dejemos que Él actúe en nuestras vidas y nos sane de toda enfermedad física y espiritual, porque creyendo en Él podremos ser curados para siempre.

Anuncios