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Jesús probó el vinagre y dijo: “Todo está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19, 30)… Llegó la hora, todo se cumplió según el plan de salvación de Dios para nosotros, ya no hay más sacrificios que agraden al Padre, desde ese momento es uno sólo el sacrificio por nuestros pecados, uno sólo bastó para saldar nuestra deuda impagable, solo Dios siendo hombre podía restaurar a la humanidad caída.

Ya todo está cumplido, solo un sacrificio, voluntario, entregándolo todo, hasta la última gota de sangre, de alguien que se hizo pecado pero no cometió pecado, de alguien que se hizo mortal para mostrarnos la inmortalidad, de alguien que teniéndolo todo prefirió no tener nada, muerto como un maleante siendo inocente de todo, padeciendo una sentencia que no merecía para liberar a los esclavos de esa condición.

Así que, mis amadísimos hermanos, hace falta otro sacrificio por nosotros? Hace falta otro Mesías para enseñarnos qué hacer? No, y por eso, vivamos las enseñanzas del Hijo único y verdadero de Dios, entregándonos también nosotros a la cruz para dar más vida a la humanidad, vivamos la humildad y la sencillez de corazón tal como Cristo Jesús nos enseñó, para que lleguemos así a la vida eterna.

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