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Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud (Mc 10, 46)… Y si el mismo Cristo Jesús vino para servir, quienes somos nosotros para no servir a nuestros hermanos? Si ése es el ejemplo que Él nos dio, por qué no hacer nosotros lo mismo?

Queremos ser importantes en el Reino de los Cielos? Sirvamos cada día más a nuestros hermanos en este mundo; queremos llegar a la vida eterna? Miremos e imitemos aquello que hizo nuestro Salvador, Cristo Jesús, que siendo Dios quiso ser uno de nosotros para mostrarnos cómo debemos vivir, amándonos unos a otros.

Por tanto, mis amadísimos hermanos, no seamos soberbios, busquemos más bien ser humildes de corazón, y sirvamos a nuestros hermanos, comenzando por las cosas más pequeñas, y así veremos cómo vamos viviendo el Reino de Dios ya aquí en la tierra.

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