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​Amigo, no te hago ninguna injusticia, acaso no quedamos en que te pagaría un denario? (Mt 20, 1 – 16)… Si Dios nos ha dado la posibilidad de trabajar para Él, porque pedir más de aquello que nos ha prometido? Acaso puede haber algo más grande vivir junto a Él en la vida eterna?
Ya desde el momento que nos llama, para nosotros es una ganancia, sólo queda de nuestra parte aceptar o no trabajar para Él, dejándolo todo, como nos enseña Cristo Jesús, su Hijo unigénito, dejando padre y madre, hermanos y hermanas, hijos e hijas, bienes y se nos dará el ciento por uno en todo, pero con persecuciones y la vida eterna, y teniendo todavía eso en cuenta nos atrevemos muchas veces a reclamarle a Aquel que nos ha llamado porque la paga ha sido poca.
Así que, mis amadísimos hermanos, no nos fijemos quien ha trabajado más o quien menos, simplemente hagamos nuestro trabajo, la recompensa igualmente será grande para aquellos que trabajen por Él, para Él y con Él, si nos ha llamado es porque quiere algo grande e importante para nosotros, simplemente aceptemos la tarea que nos ha encomendado y veremos los frutos producidos.

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